Vuelta al cole, ¿vuelta a los mismos hábitos?: la opinión de Romacho en Ideal.es

Se acabó el verano (al menos para la mayoría): la playita, el flotador, las tardes de tumbona y relax en la piscina del pueblo y el aperitivo de a mediodía o las cenas en las terrazas. Pero lo que parece que no va a terminar es esa estampa que todos hemos visto estas fechas estivales: niños y niñas pegadas al móvil o a la tablet, en muchos casos para que sus padres puedan “descansar”.

Una tendencia creciente que en muchos casos está comenzando a preocupar. Se dice que Steve Jobs no permitió que sus hijos tocaran un dispositivo Apple hasta los 5 años, porque hasta esa edad pensaba (igual que muchos padres y pedagogos opinan) que es tiempo de creer aprendiendo otro tipo de experiencias, más alejadas de la tecnología. Por no hablar del riesgo de padecer miopía o astigmatismo en la vista, según muchos oftalmólogos.

Con la vuelta al cole, surge de nuevo ese interrogante: ¿hay que administrar el consumo de tecnología en los más pequeños? También se asegura que los videojuegos estimulan el cerebro, les hacen pensar, idear, encontrar soluciones… pero también que los videojuegos pueden llegar a ocupar parte de ese tiempo que deberían destinar a otras cosas: los estudios y las relaciones personales.

Muchos de nosotros hemos crecido viendo nuestras videoconsolas como una recompensa, un eje de causa-efecto: “si apruebas te pongo el videojuego”. Parece que cada vez ese escenario es más lejano, porque los chavales de hoy pueden jugar desde cualquier dispositivo, en el suyo o en el de un amigo, incluso en la calle, fuera de casa, en el banco de un parque. Por eso, de poco sirve esconderlo, en muchas ocasiones.

En Romacho vendemos ordenadores, tabletas y hasta videojuegos; pero abogamos por un uso responsable de la tecnología, un consumo moderado. Disfrutando de todo lo bueno que nos puede aportar, pero sin descuidar cosas tan importantes como bajar a jugar al parque y relacionarte con otros niños; incluso, en el caso de los padres, ir a cenar con amigos y dejar el móvil en silencio. Y vosotros, ¿qué pensáis?

Puedes leer la opinión de Romacho en las páginas del diario Ideal:

 

 

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